Baltasar de Alcázar (1530-1569). Este poeta sevillano derrocha gracia y malicia en sus versos, enfocando los placeres de la mesa con imaginación amablemente epicúrea.

Baltasar de Alcázar (1530-1569). Este poeta sevillano derrocha gracia y malicia en sus versos, enfocando los placeres de la mesa con imaginación amablemente epicúrea.

No puede faltar en un blog de gastronomía el poema de Baltasar de Alcázar titulado “Cena jocosa”, una deliciosa pieza literaria que me hicieron aprender de memoria en mi niñez, siendo mis retóricas declamaciones el deleite de los abuelos.

Y es importante para la gastronomía por tres razones etnológicas: primera, porque la cena susodicha conjunta una serie de elementos básicos en la pirámide alimentaria: azúcares, proteínas, vitaminas. Segunda, porque se refiere a grupos corrientes de alimentos en el ámbito jiennense: como las aceitunas, el pan, la morcilla, el queso y el salpicón (este último podía ser un fiambre de carne picada con pimienta, sal, vinagre y cebolla). Tercero, porque indica un tipo de vino que era alabado en el siglo XVI: el “aloque”, un tinto claro o del que resulta de la mezcla de vino blanco y tinto. También habla de un recipiente para vinos, el pichel, un vaso de estaño, alto y redondo, con su tapa engoznada; y de otro recipiente, la bota, un cuero pequeño empegado por su parte interior y cosido por sus bordes, que remata en un cuello con brocal de cuerno o madera, destinado especialmente a contener vino.

Baltasar de Alcázar nació en Sevilla en 1530. Aunque fue un buen humanista, se dedicó a la carrera de las armas, sirviendo a las órdenes del marqués de Santa Cruz y de Álvaro de Bazán.

 Retirado del ejército, ejerció como alcaide de la villa de Molares, para ocupar luego en Sevilla el cargo de tesorero de la Casa de la Moneda y Veinticuatro, administrador también del conde de Gelves.

 Murió en Ronda en 1606.

Sus poemas son festivos o jocosos, y a veces satíricos. El placer de la buena mesa (la de entonces) comparece con matices amablemente hedonistas, con talento para la métrica e ingenio en la composición.

La “Cena jocosa” está compuesta en redondillas (cuatro versos octosílabos), hilvanadas con ingenio y gracia, adjetivando los manjares que componen la cena y mostrando aspectos costumbristas inolvidables.

 

Artículos que te pueden interesar

La salud en la cocina medieval En el libro "Dietética medieval" (Alifara Estudios, 1997) Juan Cruz Cruz presenta las claves de los regímenes de salud antiguos al filo de un episodio...
Beber vino: consejo del navarro Aroza Villa de Garde, en el Roncal (Navarra). Iglesia de Santiago, s. XVI. Diego de Aroza fue un médico navarro, nacido en la primera mitad del siglo XV...
La soledad del que come solo Mesa y convivencia En un mundo tan globalizado como el actual, el hombre se ve con frecuencia carente de motivaciones para comer, pues en el fr...
Dietética medieval, 4: Humores y temperamentos   Los humores   Toda la dietética antigua enseña que en todas las trans­formaciones de la sus­tancia humana perma­nece un fluid...
Todo un programa de dieta integral Entre los términos que la cultura griega nos dejó figura "holístico"  (hólon significaba un "todo"). Frecuentemente han sido los filósofos quienes han...
Servicio a la persona: respeto, orden, diligencia Pierre Eduard Frère (1819-1886): “Sirviendo a sus hermanos”. Poniendo atención razonable a su labor culinaria, la niña mayor se dispone a repar...
Del comer y engordar   Muchas energías renovables Si los norteamericanos –cuyo excedente corporal de grasa se cal­cula en un bi­llón de kilogramos– se decid...