Escena del Tacuinum Sanitatis (s. XIV), "Recogida de ajos". El sabor y el olor de determinadas plantas tenían no sólo función saporífera, sino también medicinal (curativa o no). Se creía que el sabor y el olor del ajo en concreto servían también para ahuyentar el mal (físico o psíquico).

Amplitud del gusto medieval

 

Al tratar de los sabores y condimentos, los medievales estudiaban en primer lugar la índole de los órganos receptores y las cualida­des gustativas más aceptadas en su propia área alimentaria. Desconocían, eso sí, la anatomía y la fisiología de las papilas gustativas linguales, por lo que se veían obligados a indicar la posible relación que los sabores conocidos tendrían con la constitución corporal, considerada por entonces como una mezcla de cuatro cualidades elementales o básicas: húmedo, seco, frío, caliente.

 

El número de sabores

 

En lo referente al gusto afincado en la lengua, nosotros distinguimos cuatro sabores básicos: lo dulce, lo salado, lo ácido y lo amargo. De ellos son responsables cuatro tipos de papilas gustativas distintas. Y en ningún caso se le atribuyen propiedades nutricionales por sí mismos. Seguir leyendo