
H. Bloemaert (s. XVII), "Vendedora de huevos". La mujer fija su mirada en el huevo, escrutando su calidad.
Simbolismo del huevo
El consumo del huevo se remonta probablemente al inicio mismo de la humanidad. Dado que hay animales que comen huevos de aves y reptiles, el hombre pudo adoptar esta práctica sin mayores cavilaciones.
Por otra parte, el hombre supo domesticar las aves de corral: ya en el siglo V a.C. aparece la gallina doméstica en Grecia. También se incluye el huevo en la pastelería de la época de Roma. Durante la Edad Media y Moderna el huevo pertenece a la alimentación modesta y cotidiana de todo Europa. Y no deja de mencionarse en las listas de alimentos que se consumían en los conventos. En el siglo XVII se estima que un buen cocinero debía conocer al menos cincuenta preparaciones distintas con huevos. Y si hoy abrimos un libro de cocina, veremos que apenas hay una página en que no aparezca indefectiblemente o el huevo entero, o la yema o la clara. Es decir: el huevo se manifiesta como uno de los productos más universales de la culinaria.
Visto con mirada histórica, se destacan en el huevo dos perspectivas: la gastronómica y la filosófica. Seguir leyendo