
Adriaen Van Utrecht: “Despensa” (1642). Un bodegón –típico del barroco holandés–exuberante, abundante en manjares y objetos que presenta: da a conocer la riqueza originaria y directa de su nación.
Conservar
Con la aplicación del maquinismo, la llamada «revolución industrial» trajo al ámbito alimentario, desde el siglo XVIII, cuatro maneras de conseguir mejores alimentos: la conservación, la mecanización, el comercio y el transporte.
Sin embargo la conservación de los alimentos ha existido desde hace varios milenios en aquellas antiguas regiones de Asia y Europa cuyas posibilidades lo permitían (mediante la aplicación del adobo, de la maceración, del vinagre, del hielo, de la sal, del azúcar, del ahumado, de la cocción y del secado).
Se conoce la utilización de alimentos secos por los soldados y los viajeros de la antigua China (K. C. Chang, 75). También los turcos conocían la técnica de secar alimentos. Desde el progreso de la navegación marítima, a partir del siglo XV, se hizo cada vez más imprescindible la conservación de alimentos para las grandes escuadras. F. L. Cutting ha descrito todos los antiguos procedimientos de conservar pescado.
En cierto modo, los alimentos de larga conservación fueron grandes protagonistas históricos en el comienzo de la Edad Moderna, unidos al colonialismo y al comercio con ultramar. Pero todas estas técnicas empíricas fueron ampliamente superadas –evitando la descomposición química de los alimentos y el desarrollo en ellos de materias patógenas– mediante la esterilización por calentamiento en recipientes perfectamente cerrados (técnicas científicas de conservas) o por creación de condiciones desfavorables que evitan el desarrollo de bacterias (mediante refrigeración artificial, secado, ahumado, etc.).
Aunque basadas en método antiguos, las técnicas científicas de conservación fueron inventadas en 1795 por Nicolás Appert, para poner remedio a las problemas creados por las guerras napoleónicas. Su procedimiento, que se llamó «appertisation», servía para conservar en latas las sustancias alimenticias más variadas. Pocos años después se utilizó el bote de vidrio con el mismo fin. En 1815 dicha técnica estaba repartida por todo el mundo.
En la actualidad se aplican los siguientes modos de conservación:
Ahumado: Arenques, Salmón, Jamón.
Congelación: Carne, Pescado, Frutas, Verduras.
Deshidratación: Frutas pasas, Leche en polvo.
Deshidratación y Congelación: Carne, Pescado, Frutas, Verduras en lata.
Esterilización: Frutas, Verduras, Carnes, Pescado en lata.
Irradiación: Carne, Pescado, Frutas, Verduras en lata.
Liofilización: (Deshidratación a alto vacío y baja temperatura): Carne, Pescado, Frutas, Verduras en lata.
Salazón: Jamón, Pescados (sardinas, bacalao, etc.)
Tales técnicas han transformado (por ejemplo, en precocinados, en la estandardización de ingredientes y platos) el hábito alimentario, la cocina doméstica y el servicio de muchos restaurantes (J. Goody, 251-285). Se han extendido con gran rapidez los restaurantes de servicio rápido, cuyo plato recomendado es la hamburguesa o un preparado similar, rico en proteínas, vitaminas y minerales. La casa americana McDonald, que tiene miles de restaurantes repartidos por los países de influencia yanqui, codificó en 360 páginas el Manual operativo de sus empleados; y los dirigentes, en sus diversos niveles, son sometidos a un entrenamiento psicosocial (bajo el lema de eficacia, educación, servicio e igualitarismo) en seminarios intensivos impartidos en la llamada «Hamburger University» de Elk Grove, territorio de Illinois.
Por otro lado, la aplicación de los conocimientos genéticos al ámbito agropecuario da como resultado la mejora cuantitativa y cualitativa de animales y vegetales destinados a la alimentación. Hoy, para evitar prácticas fraudulentas, tanto los productos como las técnicas de alimentación se han hecho objeto de severa vigilancia por parte de Gobiernos, de Instituciones Internacionales (como la FAO).
La mecanización, por su parte, produce continuamente nuevos aparatos que facilitan la preparación de alimentos.
Los países europeos y americanos que más han desarrollado y aplicado las técnicas de producción de alimentos se ven incluso amenazados por una sobrealimentación, de suerte que, en medio de la abundancia, un 70% de sus defunciones se deben a pésimos hábitos alimentarios traducidos en enfermedades tales como la hipertensión, los ataques cardíacos y las afecciones coronarias.
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Modificar
1. La actual industrialización alimentaria obliga a la especialización, a la diversificación y a la concentración, dando lugar a cinco fenómenos: desaparición de la autoproducción, especialización industrial, diversificación industrial, rapidez de producción y concentración de industrias agroalimentarias (P. Ariès, 73-102).
2. La industrialización alimentaria busca la modificación física y la mejora organoléptica del producto. De modo que el producto básico, de un lado, queda rectificado en su constitución física y, de otro lado, mejora en su aspecto organoléptico. A partir de este momento no se debate ya el tema del alimento desde la perspectiva del binomio fresco-industrial; se debate bajo el binomio perfecto/imperfecto. Y ello porque la noción de frescor natural se hace coincidir con el de frescor artificial.
3. La industrialización alimentaria procura jerarquizar los métodos de conservación que menos modifican el gusto, la textura o el color: la congelación: es la más aceptada; la deshidratación y la liofilización (legumbres, café, etc.); al vacío (mantiene las cualidades, pero por poco tiempo); la ionización: destruye bacterias, insectos, larvas (patatas, ajos, cebollas, tomates); tiene mala prensa por ser asimilada a la radiación nuclear.
4. Provoca la imposición del supermercado, el cual realiza el 50% de ventas de productos alimentarios y vende el 90% de productos básicos (azúcar, aperitivos, café, pastas, etc.). Con ello logra el triunfo de los gigantes de la industria agroalimentaria: de modo que el sector agro alimentario se está convirtiendo en el reino de la OPA; y desde luego es uno de los primeros sectores industriales en Europa, ofreciendo el 70% de productos consumidos en la casa.
5. La industrialización alimentaria genera con ello la homogenización de conductas alimentarias. Porque induce nuevas exigencias de compra que llevan a desplazar al pequeño comercio: ej., fresas perfectamente calibradas que se comercializan en miles de cajas exactamente iguales. Porque impone normas de consumo, mediante el aseguramiento de elección abundante. Porque hace que las estructuras alimentarias dependan de estrategias de multinacionales. Y porque las multinaciones acaban imponiendo también a los agricultores sus propias normas industriales (v. gr., MacDonald sólo acepta unas pocas variedades de patatas).
6. La industrialización alimentaria también condiciona el surgimiento de la restauración comercial y social. La restauración comercial representa en Europa un 40% de comidas servidas fuera del hogar, sólo existe un 15% restauración tradicional y un 25% de neo-restauración (en evolución). La restauración social (a empresas, hospitales, escuelas) representa el 60% de comidas servidas fuera del hogar: una cocina central (que hace la preparación básica) pasa su producto a una cocina satélite (que le puede dar un toque de gusto popular o regional) y acaba en la cocina terminal (cuya función es a veces sólo recalentar).
7. La industrialización alimentaria impone el contenido de la despensa: pues aunque oferta infinidad de productos tradicionales, incluye productos congelados y transgénicos e introduce alimentos cuyos origen y naturaleza a veces se desconoce. Por ejemplo, la carne reconstituida, cuyo origen es muy variado (piel, sangre, grasas, huesos, etc.): primero es desestructurada; luego es reestructuada en función del tipo de producto (final o intermedio) deseado; a continuación es triturada, solubilizada en medio alcalino, pulverizada por centrifugación, enfibrada, engrasada (con sólo un 5% de grasa), reestructuada con mezcla de cereales, enriquecida con proteínas, aromatizada, coloreada y finalmente precocinada.
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Ariès, Paul: La fin des mangeurs. Les métamorphoses de la table à l’âge de la modernisation alimentaire, París, Desclée de Brouwer, 1997.
Courtine, Robert J.: L’assassin est à votre table, París, La Table Ronde, 1969.
Cutting, F. L.: Fish saving: a history of fish processing from ancient to modern times, Londres, 1955.
Chang, K. C.: Food in Chinese Culture. Anthropological and Historical Perspectives, New Haven, Yale Univ., 1977.
Goody, Jack: Cuisine, cuisines et classes, París, Centre de création industrielle Beaubourg, 1984.
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