
Fritz von Uhde (1848-1911): “Cristo en la mesa de los campesinos”. Entre el realismo y el impresionismo, trata el factor religioso implicado en muchas escenas familiares, tratadas con una naturalidad extrema. En este caso, Cristo bendice la mesa con el gesto de su mano, mientras la madre de familia le escucha atenta, aunque con cierto apremio.
Influjo del ámbito ecológico en los gustos
Muchas subcategorías de gustos son troqueladas por el ámbito ecológico. Los perfiles gustativos puedan explicar, por ejemplo, “por qué los Norteamericanos tienen sensibilidades diferentes los unos de los otros, pero no pueden explicar por qué estos mismos Norteamericanos, en general, prefieren todos las hamburguesas y la tarta de manzana”. Esta preferencia debe ser explicada remitiéndonos al factor ecológico y al factor social. En primer lugar, al factor ecológico. Porque cada especie animal selecciona lo que come partiendo de sus necesidades biológicas y de la adaptación que ha conseguido en el curso de su evolución, siempre y cuando obtenga de su nicho ecológico las sustancias necesarias y suficientes para que sus células funcionen normalmente. “En el curso de su evolución, una especie ha seleccionado probablemente su alimentación a partir de lo que era disponible en tal nicho ecológico dado y satisfacía a sus criterios de comestibilidad, en lo referente al gusto, al olor, a la textura, al color y a la forma” [Farb/Armélagos].
Influjo de la propia cultura en las preferencias y rechazos
Otras subcategorías de gustos son forjadas por la historia cultural y el influjo social. La elección que los grupos humanos hacen de una variedad particular de alimentos no puede ser explicada solamente en términos de gusto y de ecología, sino en términos de la historia cultural. “Los habitantes de Estados Unidos, por ejemplo, beben más café que té, después de que el té fuera objeto de un boicot por las colonias de la futura Unión, gesto de desafío frente al poder británico” [Farb/Armélagos]. He aquí el origen cultural de un gusto.
Influjo de la sociedad familiar en la aceptación de comidas
También el influjo social determina otras subcategorías gustativas. Así, las primeras impresiones de la infancia condicionan en gran medida las preferencias gustativas de la edad adulta. “La infancia del hombre es excepcionalmente sensible a los aromas: a la edad de seis semanas, un lactante es capaz de distinguir el olor del seno materno del olor de una nodriza. Las asociaciones hechas en el curso de la infancia entre los gustos y los olores y las emociones vividas se perpetuan hasta la edad adulta. Este hecho forma parte del punto de partida de la obra de M. Proust, A la recherche du temps perdu; él cuenta cómo el solo gusto de una magdalena mojada en el té hizo brotar en él toda una serie de recuerdos” [Farb/Armélagos].
Influjo de los aromas familiares en la aceptación de los alimentos
Los aromas pueden tener también un efecto acumulativo; cuanto más familiar se le haga a un niño, gracias a las experiencias repetidas, tanto más evocará el placer. De hecho, desde su nacimiento el hombre se familiariza con ciertos olores característicos de su cultura. “Las diferentes cocinas del mundo no se distinguen tanto por los alimentos básicos que emplean –arroz, maíz, patatas, pan, pastas, etc.– cuanto por su «principio de condimentación» –una experiencia sensorial producida por la mezcla de ciertos ingredientes de olor muy particular, que son regularmente añadidos a los alimentos básicos durante su preparación–. Un olor caracterísico de la cocina mejicana, por ejemplo, es el del pimiento fuerte (chile) y del tomate; la cocina china se caracteriza por el olor de la soja y de la raíz de jengibre, aunque el mismo arroz o el mismo pollo tendrían un gusto mejicano o chino según el modo de preparación y los olores empleados” [Farb/Armélagos].
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